Educando a Valentín - Por Tina Bouciguez

Ante tantas corrientes actuales, yo dudaba demasiado con algunos aspectos de la educación de Valentín Facundo Benjamín. Por momentos era garantista y en otras ocasiones quería aplicarle mano dura, pero en el cuello. Y hoy era uno de esos días.

¡”Estoy harta! ¡Har-ta!. Re podrida de verte frente al espejo acomodándote el plumero, sacándote fotos para subirlas al Face Book, tomando como cuestión de estado si hoy te calzás el chupín fucsia o el amarillo”, Tomé aire y seguí. “¡Ma que red social ni red social! ¿Sabés porqué pierden así el tiempo? Porque no hacen un deporte, no tienen ideales, no les importa defender a los más desvalidos, ni se comprometen con ninguna causa que valga la pena! Mirá Vafaben (la verdad es que el sobrenombre sonaba a pomada para la ciática, pero bueno, era lo que se podía hacer con ese trío) dentro de pocos años este país va estar en manos como las tuyas ¿Y? ¿Qué van a hacer?”
Ambos necesitábamos un descanso. Me preparé un té, mientras Vafa etc., se sentó a mirar tele.
Apareció al rato, y con una mirada indescifrable dijo: “Ma: hablando de deportes, vi los 80 heridos de la cancha de Boca; buscando un espacio donde ocuparme de los más débiles, encontré la batalla a palazos en el sindicato de la carne, y pensando en el compromiso me entretuve escuchando los agravios, los insultos, denuncias y amenazas en diputados, durante el debate por el adelantamiento de la elecciones. Bah, debate es una manera de decir, porque el recinto estaba casi vacío, salvo por alguna mujeres que charlaban y unos fulanos que dormían o atendían sus Note Books”
Yo también lo miré: “Para hoy ¿te plancho el amarillo o el fucsia?